Disclaimer:
Esta obra fue realizada por pleno gusto y diversión como una teoría sobre el origen total del digimundo y demás. Es mi versión, así que no planeo ofender ni refutar la del autor de “Digimon” aunque intentaré acoplar todos los detalles. Además, yo no soy dueño de “Digimon”, pertenece a Toei Animation y Bandai. Esta obra no tiene un fin lucrativo ni comercial. Está realizada con el simple motivo de entretener y tratar de esclarecer los hechos previos a todas las series y/o manga y novelas de “Digimon”.
Sin embargo si soy dueño de los nombres de los personajes originales en esta historia (Los cinco miembros de la familia Shinsei {Kaji, Riku, Yamii,
Koori y Kazehime [Kaze]}, Los cinco digimon originales y todas sus formas digievolucionadas.)
¡Pixiemon y la renovada luz de la digievolución!
Llevaban varios días caminando por el continente. Habían decidido dejar la isla File puesto que no quedaban muchos sitios más donde resguardarse. El continente definitivamente era un sitio más seguro. Según lo que recordaban, había un digimon que habían creado para poder ayudar a los que requirieran sus servicios debido a bugs en el sistema evolutivo. Y estaban más que dispuestos a encontrarlo. Si mal no recordaban debía encontrarse en algún sitio cercano al final del desierto donde estaban caminando en ese momento.
– Kaji… tengo sed… – jadeó Ryudramon con un quejido.
– Tranquilo, – jadeó también Kaji – yo también tengo sed pero apuesto a que pronto saldremos de aquí…
– O encontraremos un oasis. – completó Riku – Si mal no recuerdo programé unos cuantos en esta área.
– Pues esperemos llegar pronto – dijo Koori quien sudaba tanto que se había quitado la camisa y la tenía enrollada en la cabeza para no sobrecalentársela con el sol.
– Vamos, vamos no seas tan pesimista, – sonrió Kaji viendo a su hermanito – pronto llegaremos, ya lo verás.
El suelo comenzó a temblar haciéndoles sacudirse. Kaze tomó su D-Zero y notó que unas cuantas opciones más habían sido desbloqueadas. Al parecer con cada royal knight derrotado, ganaban más y más opciones en sus digivices. Y en ese momento, lo que indicaba era que había un grupo de cincuenta enemigos al frente avanzando contra ellos.
– ¡Son cincuenta oponentes! – gritó Kaze guardando el D-Zero y despertando a la adormilada Preymon.
– Cinco minutos más… – gimoteó la digimon ave.
– ¡No hay tiempo, nos atacan! – gritó Yamii en el momento en que el gran grupo de Monochromon de ojos rojos se iban en su contra.
– ¡Ryudramon armor shinka! – gritó Ryudramon pero nada pasó – ¡¿Eh?!
– ¡Están demasiado cansados para digievolucionar! – gritó Kaji corriendo a un lado al igual que sus hermanos y compañeros y esquivando la estampida por muy poco.
Los Monochromon dieron la vuelta regresando en una U apuntando a la nueva ubicación de los chicos y sus digimon.
– ¡Corran! – gritó Koori poniéndose su camisa rápidamente pero sin abrocharla y tomando a krokomon en sus brazos mientras corría junto a Kaji.
Los cinco avanzaron rápidamente pero los digimon negros iban ganando terreno segundo a segundo.
– ¡AL SUELO! – gritó una vocecilla que los hermanos y digimon inmediatamente obedecieron.
Los monochromon fueron elevados como por un campo de fuerza y volaron por sobre los diez cayendo al frente de espaldas incapaces de levantarse de momento.
– Uff… eso estuvo cerca – suspiró Pixiemon acercándose a los hermanos – Pensé que no llegaría a tiempo.
– Quién lo diría. – soltó Yamii – Nosotros te buscábamos y acabaste por salvarnos.
– Así soy yo – sonrió Pixiemon para después plantarse con todo su cuerpecillo rosado tieso – Como ya saben ¡Soy Pixiemon!
– Claro que sabemos – dijo Koori jadeando por la carrera.
– Mmmm parecen necesitar algo de mí – dijo Pixiemon.
– A decir verdad sí. – asintió Kaji – Si mal no recuerdo en tu programación hay información referente a los bugs del sistema evolutivo.
– Eso es correcto – asintió Pixiemon viendo a los cinco digimon y tapándose la boca – ¡No me digan que los generales supremos los bloquearon! ¡Eso no está bien, no está bien!
– Lo sabemos. – dijo Riku – Logramos la digievolución usando los digieggs pero… Eso cansa demasiado a nuestros amigos.
– Demasiado – gimoteó Krokomon.
– Entiendo… – dijo Pixiemon y empezó a avanzar adentrándose más al sitio donde se dirigían antes los chicos – ¡Síganme!
Los diez le siguieron lo más rápido que podían pues el pequeño digimon volaba con bastante velocidad. Sabían que él podría ayudarlos con facilidad y además podrían recuperar la capacidad de pelear contra los generales supremos. Después de todo, aun quedaban un par de digievoluciones súper poderosas que podrían usar.
Luego de caminar por cerca de una hora llegaron a una gran construcción de aspecto oriental que Pixiemon presentó como su hogar. Entraron y el pequeño digimon les ofreció alimento, bebida y hasta baño para refrescar y limpiar sus cuerpos mientras lavaba sus ropas. Obviamente, aunque fueran hermanos, había un baño para chicos y otro para las chicas. Por lo que en ese momento estaban separados los cinco disfrutando de la tibia agua.
– ¿Entonces Pixiemon podrá desbloquearlos? – preguntó Yamii haciendo ondas en el agua.
– Supongo que sí… – se encogió de hombros Kaji mirando a Koori chapotear en el agua.
– ¡Esto es tan divertido! – deberíamos construir uno así en casa cuando volvamos.
– Claro, pero tendrás que preguntarle a papá primero – rió Kaji.
– Vamos, Koori es uno de sus favoritos, por supuesto que le dirá que sí – rompió en carcajadas Yamii.
– ¡No digan eso! – se apenó Koori – Papá nos quiere a todos por igual.
– No dudo de tus palabras – rió Kaji y jaló a su hermanito hacia él.
– ¡Oye no hagas eso! – gimoteó Koori.
– Si van a empezar mejor me voy… – dijo Yamii entrecerrando los ojos.
– ¡No, no, no! No malpienses – rió nerviosamente Kaji.
– ¡Eres un tonto! – reclamó entre risas Koori salpicando a Yamii con el agua.
– ¡Ah! ¡Ya verás! – gruñó Yamii respondiendo mientras Kaji se les unía al juego.
– Se nota que son unos inmaduros – suspiró Kaze.
– ¿Sabes? Me da miedo que tú seas quien dice esas cosas – rió Riku en el momento en que escuchaban la puerta abrirse y Preymon entraba sobrevolando la cabeza de Kaze.
– Pixiemon dijo que ya está todo listo. Su ropa también está limpia y todo – dijo la digimon ave.
– Gracias Preymon – sonrió Riku levantándose y saliendo del agua.
Habían salido del baño hacía media hora y Pixiemon aún no volvía con los D-Zero. Por lo que ahora se encontraban en un gran salón esperando extendidos en el suelo por el cansancio. De pronto, la puerta se abrió y el pequeño digimon rosado entró cargando una gran bolsa comparada con él. La dejó en el suelo despacio y empezó a sacar de ella los digivices. Los dejó en el suelo frente a sus dueños y lanzó un suspiro que los chicos simplemente entendieron como una negativa.
– Lo siento. – bajó la mirada Pixiemon – No sé cómo es que ellos les bloquearon la digievolución, pero… no puedo remediarlo.
– ¡¿Entonces dependeremos eternamente de los digieggs de ahora en adelante?! – exclamó Ryudramon. No es que le molestaran esas dos digievoluciones. Simplemente, no era algo que le gustara por los efectos secundarios.
– Lo siento, en serio… – replicó Pixiemon, casi a punto de llorar por su impotencia.
– No te preocupes. – sonrió Wolkamimon – Nos las arreglaremos sólo con las armor shinka.
– Aún hay otra forma en que podríamos digievolucionarlos – dijo Koori mirando a sus hermanos pero los tres mayores bajaron la mirada.
– Koori, esa modalidad no es segura… para ninguno – se limitó a decir Kaji.
– ¡Pero la Bio…! – comenzó Koori.
– ¡KOORI! – le reprendió Riku causando un sobresalto en el joven – No queremos arriesgarlos.
– ¿De qué están hablando? – preguntó Krokomon.
– Como perdieron su memoria… – comenzó Yamii – No recuerdan todas sus digievoluciones. Por eso no están conscientes de la evolución Biomerge.
– ¡¿Bioque?! – preguntó Ryudramon.
– Biomerge – respondió Kaji – Sólo podemos llevarla a cabo si nos unimos con nuestros compañeros. Pero eso…
– Implicaría que ustedes tendrían los mismos riesgos que nosotros al pelear – adivinó Erpetomon.
– Así es – se limitó a responder Kaji.
Los cinco digimon se mantuvieron callados. Eran los guardianes de los cinco hermanos cuando estaban en el digimundo y exponerlos al riesgo de ser dañados junto con ellos no estaba a discusión. Pero Kaji sonrió ante la sorpresa de todos. Una sonrisa mezclada de felicidad y tristeza.
– Pero… – comenzó – a decir verdad, por como están las cosas ahora…
– No tenemos otra opción más que hacerlo – completó Riku justo en el momento en que la casa entera temblaba de nuevo y una gran parte del salón donde estaban salía despedido en pedazos con un torrente rojo y por el umbral recién creado aparecía un digimon pálido de cabello rojizo y apariencia enferma.
– Muy buenas tardes pequeños. – rió con un énfasis terrible – Mi nombre es Nekromon y seré su asesino este día.
– Atrás chicos – dijeron los cinco digimon al unísono. Sabían que si no los replegaban, tomarían un riesgo innecesario. Así era toda esa familia.
– No tienen que protegernos demasiado. – Dijo Kaji – En parte somos responsables por lo que está ocurriendo y por eso debemos tomar medidas.
– ¡Eso no implica sacrificarse! – gritó Erpetomon empujando a Yamii para que no se acercara.
– Nosotros podremos con él – dijo Krokomon.
Los cinco digimon se abalanzaron atacando a Nekromon pero con un simple manotazo, el digimon espectral los hizo salir disparados contra la pared trasera mientras sus compañeros gritaban sus nombres. Los digimon se pusieron en pie y tambaleándose se pusieron protectores frente a los niños.
– ¡No tienen que hacer esto! – gritó Pixiemon – Huyan ¡Yo me encargo de él!
– ¡NO! – respondieron los cinco niños tomando los D-Zeros y pegándolos a sus pechos – ¡MATRIX EVOLUTION… BIOMERGE!
La luz dorada que generalmente rodeaba a los digimon, se tragó a los niños y luego cubrió a sus compañeros como columnas luminosas. Los cuerpos de los digimon fueron fundiéndose y mezclándose con los de sus compañeros y poco a poco fueron generando también una nueva digievolución.
– ¡Biomerge! – gritó Ryudramon mientras su cuerpo se alargaba a un tamaño humanoide considerable y se recubría con una armadura roja y blanco. El casco que tenía cubría su rostro y dejaba visibles únicamente sus ojos. Una larga coleta salió de la punta del casco y una esfera de luz azulina apareció en su pecho materializándose como un cristal – ¡LORDKNIGHTDRAMON!
– ¡Biomerge! – exclamó Wolkamimon mientras que aumentaba su tamaño y se alzaba en dos patas emulando a un licántropo. Su cuerpo cubierto por una armadura plateada se fortificó – ¡LYCAMON!
– ¡Biomerge! – alzó la voz Erpetomon mientras que su figura se alargaba y sus brazos se comprimían. La pequeña serpiente se hizo enorme y su cuerpo se recubrió de una armadura de escamas gris-verdosas mientras sus colmillos se alargaban fuera de la boca – ¡JORMUNDMON!
– ¡Biomerge! – gritó Krokomon y su forma dio un cambio drástico. Su cuerpo creció alargándose más mientras que le salían púas por todas partes y su cabeza se hacía dracónica. Sus patas delanteras dieron paso a un largo y gran par de alas con garras en la articulación superior. Sus colmillos se fortalecieron y lanzó un rugido con su nombre – ¡WYVERMON!
– ¡Biomerge! – sentenció Preymon y su cuerpo empezó a tomar una apariencia similar a la de Siremon, pero su cuerpo se recubrió por una armadura y sus alas se movieron a la parte posterior dándole la oportunidad de crecer un par de brazos en los cuales sostenía una guadaña – ¡ERNYSMON!
Nekromon miró a los cinco nuevos digimon y notó la ausencia de los niños. Chasqueó la lengua por ello pero aun así dio un paso adelante con firmeza y confianza en su victoria.
– No crean que por haber digievolucionado de esa manera podrán derrotarme – sonrió Nekromon – por mucho soy más poderoso que Piedmon. Estoy cerca de los generales supremos – lanzó una risotada enfermiza.
– Eso no tiene nada que ver con si ganarás o no – replicó Lycamon.
– Así es nosotros somos cinco en esta etapa, tú solo eres uno – rió Wyvermon.
– Ya lo veremos – sonrió el digimon oscuro y lanzó un brazo al frente – ¡Crimson stream!
Un torrente rojo como el que había destruido parte de la casa de Pixiemon se abalanzó contra los cinco y estos esquivaron, LordKnightdramon tomando entre sus manos a Pixiemon para sacarlo del camino. Y aunque ninguno de los chicos prestó atención a aquello, Pixiemon logró escuchar un pitido similar al de una carga proveniente del interior de cada uno de los digimon. Al parecer algo ocurría con los D-Zero.
– ¡Wyvern charge! – exclamó Wyvermon y de su boca salió despedido un montón de estacas de hielo que impactaron a Nekromon haciéndolo retroceder unos milímetros.
– ¡Eso no es ni un rasguño para mí! – rugió Nekromon sacudiéndose los restos de hielo.
– ¡Entonces prueba esto! – gritó desde el aire Ernysmon alzando su espada – ¡Valkirya Slash! – una energía luminosa rodeo el filo de la espada y cuando la digimon lanzó el corte, una cuchilla de color rosado se disparó contra Nekromon impactándolo y haciéndolo retroceder nuevamente.
– ¡Grr… malditos cómo se atreven! – gruñó el digimon oscuro alzando la mano nuevamente – ¡Crimson Stream!
La corriente roja golpeó a Ernysmon pero ella se recuperó de inmediato y Jormundmon se paró frente a ella.
– ¡Dark Stream! – exclamó sacando una energía similar a la de Nekromon desde su boca pero de un color negro brillante. El impacto hizo retroceder de nuevo a Nekromon y caer de rodillas.
– Hora del final – exclamaron a la par LordKnightdramon y Lycamon.
– ¡Royal Slash! – exclamó LordKnightdramon lanzando una energía similar a la de Ernysmon desde su espada pero de color carmesí.
– ¡Ancient Roar! – aulló Lycamon y de su boca un potente rayo azul se disparó contra Nekromon.
El digimon oscuro alzó la mirada recuperándose del ataque previo y notó que no tendría tiempo de esquivar. Sonrió y se dejó impactar riendo maniacamente mientras su información se desfragmentaba lentamente.
– Ja… jajaja… – rió levemente Nekromon – Ahora… Ahora verán lo que pasa.
– ¿De qué hablas? – preguntó intrigado Lycamon.
– Yo vine… para registrar qué tanto podían hacer con sus digievoluciones bloqueadas. – rió maniacamente – Mi señora Youkaisermon dijo que así sabrían como derrotarlos… ¡s-sólo soy un conejillo de indias! – comenzó a reír alocadamente y finalmente desapareció en pequeñas partículas de luz.
Aquella declaración dejó a todos asombrados. No podían creerlo. Les tendieron una trampa y cayeron directo en ella. Era asombrosamente penoso. Los cinco digimon brillaron y se separaron en dos. Los diez arrodillados impotentes con lo que había ocurrido. Sólo le dieron al enemigo los medios para derrotarlos.
– Vamos, no se desanimen chicos. – insistió Pixiemon sonriendo mientras tomaba los D-Zero y los entregaba a sus propietarios – ¡Miren lo que pasó mientras ustedes peleaban contra Nekromon con la Biomerge!
Kaji tomó su D-Zero y lo miró. Su rostro de tristeza se iluminó y una sonrisa se formó en sus labios.
– ¡Chicos! – exclamó – No hay de qué preocuparse – les enseñó el D-Zero y los otros cuatro miraron los propios sonriendo también.
– Esto apuesto a que no estaba en los planes de esos malditos digimon oscuros – sonrió Koori.
– ¡Tenlo por seguro! – exclamó Ryudramon mirando lo que decía la pantalla del D-Zero de Kaji.
La pantalla de los cinco D-Zero indicaba “Evolution re-activated”. Lo que significaba que ahora podrían digievolucionar normalmente además de con la Biomerge y los digieggs. Definitivamente sería muy útil a la hora de pelear contra los demás enemigos. Pero… no debían confiarse. Tenían que mantener en secreto aquella ventaja.
Con las esperanzas renovadas, los cinco Shinsei y sus compañeros se pusieron en pie. Lo primero que harían por el momento sería ayudar a Pixiemon a reconstruir su casa. Después emprenderían el viaje para encontrar a WIZ y derrotar al resto de los Royal Knights y los generales supremos. Sin duda que de esa manera podrían encontrar la manera de remediar todo lo que WIZ ya había deteriorado en el digimundo. Pero… ¿En verdad sería así de fácil?