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Digivice Zero
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Dracolicoi
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Aparecen... Los creadores del mundo Digimon

Draco and his Dragon
cap_1_aparecen_los_creadores_del_mundo_digimon.doc
Keywords male 616498, female 497557, digimon 12397, fanfiction 1344, draco 481, supernatural 364, dracolicoi 273, español 116, creadores 5, originales 1
Disclaimer:

Esta obra fue realizada por pleno gusto y diversión como una teoría sobre el origen total del digimundo y demás. Es mi versión, así que no planeo ofender ni refutar la del autor de “Digimon” aunque intentaré acoplar todos los detalles. Además, yo no soy dueño de “Digimon”, pertenece a Toei Animation y Bandai. Esta obra no tiene un fin lucrativo ni comercial. Está realizada con el simple motivo de entretener y tratar de esclarecer los hechos previos a todas las series y/o manga y novelas de “Digimon”.

Sin embargo si soy dueño de los nombres de los personajes originales en esta historia (Los cinco miembros de la familia Shinsei {Kaji, Riku, Yamii,

Koori y Kazehime [Kaze]}, Los cinco digimon originales y todas sus formas digievolucionadas.)
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¡Aparecen… Los creadores del mundo Digimon!


El mundo digital o digimundo… una dimensión paralela ubicada en las redes digitales y de comunicación de cualquier realidad. Puedes entrar a él desde cualquier mundo alterno en que te encuentres. Por mucho tiempo, humanos con ciertas cualidades específicas han sido invocados a este para resolver las curvaturas y problemas que el mundo digital ha sufrido. Pero, en realidad, nadie sabe de dónde provino esta dimensión, porque era reinada por un ser autodenominado Yggdrasil, o porque con el paso del tiempo se ha ido deteriorando hasta llegar a la forma que tiene hoy. Nadie sabe, al fin y al cabo quién lo creó. Sólo se cuenta la leyenda de cinco niños que combatieron por primera vez las fuerzas de la oscuridad que intentan dominar el digimundo. Los primeros en ser los “niños elegidos”. Ni los sabios del mundo digital saben quiénes son los responsables, quienes les pusieron a cargo. Pero… la verdad sobre los creadores del mundo digital y los legendarios cinco, está aún por revelarse…

– Sinapsis artificial completa.

– Procesos de fluido orgánico finalizados…

– Base de datos terminada, iniciando generación de cuerpo físico.

– Muy bien chicos, iniciando proceso de creación de digimon, intento uno, cuatro, dos, ocho, da comienzo.

La pequeña maquina al centro del salón comenzó a girar con luces azules y amarillas indicando que el proceso había dado inicio. A un lado, una cápsula de cristal comenzaba a lanzar chispas púrpura mientras que  una luz comenzaba a hacerse presente tomando una forma oval.

– Bueno… Todo indica que esto va para bien ¿No les parece?

– Esperemos que esta vez funcione. Este experimento ya lleva mucho tiempo y tenemos otras cosas que hacer… Padre se molestará si no cumplimos con nuestras obligaciones.

– Eso es cierto… No podemos...

– ¡Algo ocurre!

La luz en la cápsula se hizo refulgente dejando cegados momentáneamente al grupo. Cuando el resplandor cedió, frente a ellos se encontraba un pequeño huevo color rojo con marcas doradas. Las compuertas invisibles se abrieron y un par de manos cálidas lo tomaron pegándolo al cuerpo de un niño con bata de laboratorio. Lentamente acarició el huevo y este comenzó a brincar y golpearse hasta que finalmente se abrió dejando ver una pequeña criatura rojiza del tamaño de tres palmos.

– ¡De! – chillo la criatura restregándose los ojos.

– ¿No es una lindura? – preguntó el niño sosteniendo en sus manos al recién nacido – ¿Cómo lo llamamos?

– No sé… – replicó una niña de edad similar al otro y vestida de igual manera, acercándose y mirando al recién creado digimon – Dijiste que el primero sería tuyo ventajista. Tu sabes que yo prefiero otra clase.

– Vamos, nómbralo tú – replicó otro niño acercándose.

– ¡DEMI! – chilló la criatura dando señales de tener hambre.

– ¿Demi? Y además parece un pequeño dragón… – murmuró el niño viendo al digimon – Pero es un monstruo digital.

– ¿Entonces? – preguntó la niña.

– Acordamos que todos sus nombres acabarían en el sufijo “mon” – comentó algo pensativo el tercer niño – con eso ya tienes resuelto el final.

– Demi… – comenzó el niño y sonrió con un nombre en los labios – Te llamaras Demidramon.

– ¡¡DEMI!! – exclamó con un dejo de felicidad el digimon mirando a los ojos de su creador y sonriendo abrió la boca de nuevo – Ka… Ka… ¡KAJI!

– ¡¿Acaba de decir tu nombre?! – preguntó sorprendida la niña

– Bueno, supongo que eso indica el nivel de vinculación que tiene conmigo – comenzó a reír Kaji acariciando a Demidramon.

– Kaji… – dijo la niña entregando un artefacto blanco a Kaji quien lo tomó con la mano libre – Ya sabes.

– Gracias Riku, ahora a trabajar en los suyos – sonrió Kaji mientras que aquel extraño artefacto, rectangular con una pantalla y una placa cubriendo una serie de botones, se tornaba rojo con las decoraciones en dorado.

– ¿Podemos continuar? – preguntó el otro niño.

– Claro Yamii, aun hace falta crear a los nuestros y los de Kaze y Koori – sonrió Riku mientras iniciaba nuevamente la máquina al centro de la habitación y otras cuatro cápsulas comenzaban a brillar creando otros cuatro digihuevos.

Los tres niños terminaron los procesos y luego de tener los cuatro digihuevos creados dejaron a la computadora hacer su trabajo, crear un espacio virtual donde las nuevas creaciones pudieran existir sin problema alguno… Y crear más criaturas para poblar ese sitio. La labor de su padre llevada a una escala digital.

– Trabaja duro para terminar este proyecto mi querida Wiz. – sonrió Kaji palmeando la cubierta blanca de la computadora que él y sus hermanos habían diseñado – No nos falles…

***

El digimon dragón corría con lágrimas en los ojos mientras veía la información de sus amigos caídos volar en dirección a la ciudad del inicio. Sabía que revivirían pronto, pero aún así le era difícil sobreponerse a verlos sacrificarse para salvarlo. Wolkamimon había sido el último en morir. Lo sacó del camino antes que aquella garra mecánica lo atravesara.

– Wolkamimon… – casi llorando mientras seguía corriendo empuñando su espada fuertemente – No dejaré que sus sacrificios sean en vano.

Frente al digimon que corría apreció de repente un ser cubierto con una masa gelatinosa rojiza y varios tentáculos metálicos terminados en garras… Las mismas garras que habían asesinado a sus amigos.

– Ryudramon… es muy tarde para ti – dijo con una voz mecánica aquel ser – ¡Yo dominaré este y todos los otros mundos que creé!

– ¡NUNCA! – gritó Ryudramon lleno de rabia deseando tener ahí la manera de vencer a su enemigo, pero no la tenía.

– Muere… original – musitó con la misma voz mecánica aquel ser mientras una garra se abalanzaba en contra del digimon dragón.

– ¡AHHHHH! – rugió Ryudramon saltando con la espada en ristre, pero la velocidad de aquella máquina era superior y la garra se desvió atravesándole el estómago.

– No te preocupes, al igual que tus amigos, no recordarás nada de lo sucedido – dijo mecánicamente de nuevo el ser rojizo.

– ¡KAJI! – alcanzó a gritar Ryudramon en el momento en que su data se desfragmentaba y se disolvía en el aire regresando a la ciudad del inicio.

Un pitido de alarma comenzó a sonar en el digivice zero alertando a Kaji quien corría desesperadamente luego de la primera alerta. Aquel sonido lo alarmó. No se suponía diera dos alarmas a menos que…

–A menos que el… – murmuró sacando su digivice de la funda, que había confeccionado y mantenía cubierta colgada de su cinturón bajo su chamarra de aviador, y leyendo la frase más dolorosa que imaginarse “Conexión perdida”. Aquello solo podía significar una cosa. Demidramon estaba muerto.

Corrió más rápidamente derramando algunas lagrimas hasta que llegó al centro del parque y vio a sus cuatro hermanos jadeando y con los ojos llenos de lágrimas al igual que él. Los tres llevaban sus digivices en manos y las otras cuatro pantallas mostraban el mismo mensaje.

– ¿Ustedes también? – preguntó Kaji.

– Sí – se limitaron a responder los otros cuatro.

– Creo que necesitamos ir ahí – dijo el menor de los varones presentes. Su cabello castaño cubriendo parte de su rostro. Su camisa verde y azul cielo se encontraba empapada con sus lágrimas.

– Sabes que ellos no mueren – replicó Riku sin éxito de parecer tranquila pues sus ojos anegados miraban fijamente el digivice.

– Riku… – dijo la pequeña que estaba a su lado. Ambas habían estado juntas cuando escucharon el mensaje. Ella llevaba un vestido blanco con unas botas para lluvia y un sombrero de paja pintada de color similar al vestido.

– Lo siento… – continuó Riku – Es solo que…

– Koori, Kaze, nosotros tres hemos ido ya al digimundo, ustedes no – se limitó a decir Yamii quien vestía en ese momento un chaleco negro sobre una camiseta blanca con botas y un pantalón kaki.

– ¡No me importa eso, sus compañeros cayeron también! – gritó Kaji apretando fuertemente su digivice mientras se ajustaba los googles rojos de cristales negros a la cabeza – No sé que quieran hacer ustedes, pero yo me voy…

Kaji se separo un poco de sus hermanos y puso el digivice al frente mientras la pantalla comenzaba a brillar.

– ¡TIME SHIFT! – gritó Kaji mientras que un portal blanco con franjas en circulo similar a un reloj se generaba frente a él. El chico corrió a su interior tomando con fuerza el digivice – ¡RYUDRAMON!

– Bueno, al fin y al cabo ya era aburrido vigilar los principios de la década de los veintes – sonrió Kaze corriendo hacia el portal – ¡Espera Kaji!

Los otros tres chicos se quedaron viéndose entre ellos y luego de menos de un segundo corrieron al portal que se cerró luego de que Koori entrara en él.

El portal les dejó justo en la ciudad del inicio donde un Elecmon se encontraba apresurado acomodando todos los huevos que iban cayendo del cielo. El digimon estaba tan ocupado con aquello que no se dio cuenta de los cinco que habían llegado.

– Esto no está bien… – gruñía el Elecmon – ¡Esto no está nada bien! Si las cosas siguen así no tendré tiempo de atenderlos cuando nazcan…

– Elecmon… – dijo Yamii acercándose al digimon – ¿Elecmon qué ocurrió?

– ¡AH! ¡HUMANOS! – gritó el Elecmon pero luego de un momento su olfato le reveló la verdad – N-no… no son humanos… ustedes son… ¡AH! ¡Por aquí por aquí!

Los cinco niños corrieron tras Elecmon hasta donde vieron cinco digihuevos acomodados en fila.

– Esto es… – dio un respingo Riku viendo los cinco digihuevos: uno rojo con marcas doradas, otro azul con motivos dorados igual, uno con franjas negras, uno dorado con triángulos rosados y finalmente uno verde con picas azul cielo.

– Son ellos. – se limitó a decir el Elecmon y luego de un momento continuó – Ellos fueron asesinados al igual que todos los que ven que están llegando ahora.

– ¿Qué ocurrió? – preguntó Kaze mirando los digihuevos y tomando entre sus manos el rosado con triángulos mientras sus hermanos tomaban los pripios entre brazos.

– Algo los ataco. – dijo Elecmon – Todos los digimon que fueron creados al principio fueron atacados por ese algo. Y como luego de hacerlo les borró parte de su data de memoria, ninguno pudo decirnos quien es este “enemigo”.

– ¿Un enemigo? – preguntó Kaji revisando su digivice y haciendo salir de este un mapa que indicaba varias zonas del digimundo en color negro.

– ¡¿Qué es eso?! – preguntó asombrado Yamii notando la oscuridad en el mapa.

– Según esto… – dijo Riku sacando su propio digivice e invocando el mismo mapa mientras presionaba algunos botones – Estas zonas están dominadas por una energía oscura negativa – volteó a ver a Yamii.

– ¡No me mires a mí! – exclamó el aludido con la mirada – ¡Es cierto que es mi elemento pero no por eso me estoy encargando de hacer eso! ¡¿Acaso crees que mandaría matar a mi propio compañero?!

– Yamii tiene razón. – le defendió Koori – Simplemente no tiene sentido.

– Mi interés ahora es revivir a Demidramon – se limitó a decir Kaji frotando con sus cálidas manos el digihuevo que comenzó a vibrar hasta abrirse.

– ¿Demi? – musitó un aturdido demidramon.

– Demidramon… – sonrió con lagrimas en los ojos Kaji mientras el digimon volteaba a verlo sin reconocerlo – ¿Demidramon? ¿Acaso no me reconoces?

El digimon se mantuvo viéndolo sin dar señales de reconocerlo. Kaji lo miró con tristeza mientras que Yamii se acercó con su digivice a la mano y de él saco un par de cables que conecto a las sienes de Demidramon. Comenzó a apretar unos cuantos botones y algunas gráficas se digitalizaron sobre el digivice.

– Mmm... Según esto parte de su data de memoria fue eliminada – murmuró Yamii.

– ¿Y qué no les dije eso? – gruñó Elecmon.

– Sí pero estoy segura que Yamii podrá descubrir una forma de recuperar su data de memoria – sonrió Riku.

– En realidad, no puedo Riku. – negó Yami meneando la cabeza y su cabello – Esto… Esto no es algo que yo hubiera visto antes. La data fue absorbida, no borrada. Quizá pueda copiar parte de la data original, sus recuerdos iniciales, pero no más.

– Eso es algo – dijo Kaji mirando a Demidramon.

– Bien… – asintió Yamii apretando una nueva secuencia de botones mientras que los cables soltaban unas cuantas chispas purpura y Demidramon cerraba los ojos mostrando leves signos de dolor – Tranquilo Demidramon… Tranquilo, pronto acabará todo.

Unos momentos después Demidramon abrió los ojos y sonrió abalanzándose sobre Kaji.

– ¡Kaji! – gritó Demidramon – ¡Kaji, Kaji te he extrañado!

– Yo también Demidramon – sonrió el niño abrazando al pequeño digimon.

– Bueno, bueno, basta de tanto melodrama – sonrió Riku acariciando su propio digihuevo haciendo que de este naciera un pequeño digimon lupino de pelaje azul y plateado.

Los otros tres niños imitaron a sus hermanos mayores y los cinco digimon en crecimiento fueron revividos. Y uno a uno, Yamii fue recuperándoles su memoria básica. Con todo el proceso terminado, los cinco digimon en crecimiento recuperaron los recuerdos más primitivos de sus compañeros. Aquello era más que suficiente para ellos de momento.

– ¿Cómo te sientes Demidramon? – preguntó Kaji sonriéndole a su digimon.

– N-no muy bien-demi. – respondió algo apenado el pequeño dragón rojo – No puedo recordar nada de lo que pasó luego de que nos dejaron aquí para cuidar el digimundo.

– ¿Y tu Licaemon? – preguntó Riku a su compañero.

– Cero – negó levemente el cachorrito digimon.

– ¿Ninguno tiene recuerdos de nada entonces? – pregunto Koori bastante preocupado. No sólo por ellos, sino porque sabía que si eso estaba pasando…

– No… – los cinco digimon bajaron la cabeza visiblemente apenados.

– ¡Pero ahora estamos con ustedes! – apuntó con una voz algo chillona Chibikromon – Y eso es lo importante ¿No?

– Claro Chibikromon – sonrió Koori mirando a su compañero.

– Bueno, bueno, que bien que se reunieron de nuevo con sus compañeros, - interrumpió el momento Elecmon – pero como les dije alguien está matando digimons al por mayor y no es por quejarme, ¡Pero no me gusta tener que atender tantos digimon en etapa bebé!

– Vaya, ¿No se supone que ese es el trabajo que se te pidió realizar y estuviste de acuerdo? – rió Kaze sosteniendo en sus manos a piomon.

– Sí, sí, lo sé, pero en verdad es un poco problemático… – refunfuñó Elecmon y lanzando un suspiro comenzó a caminar hacia algunos de los gigantescos bloques que conformaban las estructuras de la ciudad del inicio – Déjenme mostrarles…

Los cinco con sus digimon siguieron al niñeramon y brincaron sobre los bloques guiados por Elecmon hasta la cima. Y al llegar ahí, estando en lo más alto de la ciudad, el reclamo del niñeramon tomó sentido. Hasta donde se alcanzaba a ver, había un mar de digihuevos distintos y variados. No era posible que tantos digimon hubieran muerto en tan poco tiempo. Aunque, considerando las circunstancias…

– ¡¿Qué demonios?! – exclamó Elecmon al ver una figura sombría acercarse a los digihuevos - ¡¿Quién es ese?!

– Vayamos a ver – insistió Riku brincando desde el último bloque hasta el suelo sin ningún problema.

– ¡PRESUMIDA! – gritó Kaji imitándola igual que los otros tres mientras que Elecmon se quedaba con una cara de asombro con los ojos prácticamente en blanco.

– No hay duda de quienes son – suspiró el niñeramon y escaló hacia ellos con cuidado.

La figura que iba avanzando entre los árboles los miró con unos ojos rojos penetrantes y una malévola sonrisa que denotaba algo de locura. Los cinco niños se quedaron atentos. Era obvio que sus digimon no podrían pelear contra algo como eso, así que los dejaron en el suelo y tomaron la delantera.

– ¿Están listos para pelear? – preguntó Riku tronando sus nudillos. Para ser una chica, era algo ruda, incluso para su edad.

– Justo como tú hermana – sonrió Kaji imitando a su hermana gemela y sonriendo hacia la figura que les devolvía el gesto.

– Entonces se los dejamos a ustedes dos, barbaros – soltó Yamii moviendo la mano como para alentar a sus hermanos a pelear mientras desviaba la mirada con una sonrisa nerviosa.

– ¡Que no somos bárbaros! – gruñeron a la vez Kaji y Riku a su hermano haciéndolo caer hacia atrás.

– Como sea, por favor, protejan a nuestros compañeros – suplicó Kaze. La pequeña sabía pelear tan bien como su hermana para su corta edad, pero saber pelear no indicaba que le gustara el combate. Si podía evitarlo, lo haría.

– Se los suplicamos – pidió Koori también tomando en sus brazos de nuevo a Chibikromon y aprovechando el otro para cargar a Demidramon mientras que Piomon se paraba en la cabeza de Kaze y esta tomaba entre brazos a Licaemon.

Riku y Kaji se fueron acercando cuidadosamente a la figura. Teniendo la ventaja de no ser humanos significaba ciertas ventajas ahí, entre ellas su control elemental, Kaji fuego y Riku la tierra. Eso sería más que suficiente para detener al digimon maligno.

– ¡Oh! Un pequeño comité de bienvenida – sonrió aquella figura sombría mientras se acercaba más a la luz aplastando los digihuevos que tenía a su paso.

– ¡NO HAGAS ESO! – gritó Elecmon.

– No eres nadie para darme órdenes – sonrió la sombra haciendo aparecer una espada y lanzándola directo al pecho de Elecmon quien se desintegró en el instante.

– ¡ELECMON! – gritó Kaze mirando la escena que ocurrió a unos centímetros de ella.

– Bienvenidos… pequeños niños – sonrió el digimon saliendo a la luz revelando a una especie de bufón vestido de dorado y azul con maquillaje blanco y negro; y una crin coronada con un cabello naranja proyectado hacia atrás.

– No te perdonaremos eso – gruñeron a la vez Riku y Kaji mientras estiraban las manos con una mirada furiosa, pero luego de cinco segundos de esperar, nada ocurrió.

– ¡¿Eh?! – exclamó Kaji mirándose la mano.

– ¡N-no puede ser! – gruñó Riku imitando a su hermano.

– ¿Sorprendidos? – sonrió el extraño digimon. Hasta donde los niños recordaban, aquella figura no se encontraba presente en la base de datos que incluyeron para la creación del digimundo.

– De cierta forma sí – respondieron Kaji y Riku algo atemorizados por la falta de poder en ellos mientras retrocedían un paso.

– Eso se debe al maestro… – sonrió el digimon acercándose más destruyendo más y más digihuevos conforme avanzaba – ¡Oh! Pero qué mal educado soy… Olvidé presentarme. Mi nombre es Piedmon – sonrió.

– ¿Piedmon? – preguntó Yamii acercándose a sus hermanos – No recuerdo ese nombre en las posibilidades que pusimos en la base de datos original.

– ¿Acaso eso importa? – sonrió Piedmon haciendo aparecer cinco espadas más – Bien podría, para la situación en que se encuentran, eliminarlos. Después de todo, si mi información es correcta, la invulnerabilidad que ustedes tenían en el mundo real ha sido eliminada aquí.

– ¿De qué hablas? – preguntó Koori consciente de que en el mundo real ellos contaban con cierta protección de más.

– Ya lo verán. – sonrió sombríamente Piedmon arrojando las cinco espadas e hiriendo en distintos lugares a cada niño. Estos cayeron al suelo sangrando y asombrados de que hubieran sido heridos con tanta facilidad – Eso es solo una advertencia. La próxima vez que nos veamos, si es que nos vemos, no seré tan bondadoso – lanzó una risotada mientras daba media vuelta y se alejaba de ellos dejándolos sorprendidos. En primer lugar, ante la falta de poderes, en segundo, por las heridas que ahora portaban visibles y para terminar, por la aparición de aquel digimon que no se suponía debiera existir.

Con la aparición de Piedmon, daba inicio el gran misterio para los niños. ¿Qué había creado a Piedmon? ¿Cómo sabía sobre ellos y sus poderes y habilidades? ¿Qué le deparaba al digimundo si ellos, los “creadores y protectores” no podían defenderlo…

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
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Digivice Zero
The creators
Bueno, para quienes se sorprendan ver que este comentario está en español... se debe a porque la historia está en español. Como dije, Podrán leerla en este idioma y si a alguien le gusta mucho y quiere traducirla para los anglohablantes, será libre de hacerlo. Aunque de una vez adviert serán varios capítulos. Así que espero que alguien quiera tomar el reto... Además ¿Por qué en español y no en inglés como he estado haciendo ultimamente? ¡Pes por eso mismo! He dejado un poco de lado a mis compatriotas latinos y por eso hago esto para ellos. Si hablan inglés y no entienden español, bueno, nosotros los latinos hemos tenido que aprender inglés para entenderles... así que hagan el esfeurzo... jajaja... es broma, si alguien lo quiere traducir solo que me dé crédito por la historia y redireccione a la página de donde tradujo ok?

Digimon © Bandai, Toei, Akiyoshi Hongo
Original Characters © me

Keywords
male 616,498, female 497,557, digimon 12,397, fanfiction 1,344, draco 481, supernatural 364, dracolicoi 273, español 116, creadores 5, originales 1
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Type: Writing - Document
Published: 6 years, 10 months ago
Rating: General

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